Introducción

Rosetón de la catedral de Nôtre Dame |

Cristal de hielo |

Laberinto de Chartres |
"Mandala" es una palabra originaria del sánscrito, el idioma clásico de la India. Significa simplemente "círculo". Aunque esta palabra provenga de un país lejano, el término al que se refiere está presente en todas las religiones y culturas como círculol, rueda, corona, rotación, circulación, corro o baile.
El círculo se define a través de su punto medio, pero no es necesario que este punto medio sea visible. Toda forma circular (plato, moneda...) tiene marcado un punto medio que es visible en muy pocos casos; y sin embargo lo intuimos, nos lo imaginamos y se muestra visible al ojo emocional. Así el círculo se convierte en un símbolo religoso esencial
Los mándalas (o mandalas) son diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macrocosmos y el microcosmos, utilizados en el budismo y el hinduismo. Estructuralmente, el espacio sagrado (el centro del universo y soporte de concentración), es generalmente representado como un círculo inscrito dentro de una forma cuadrangular. A partir de los ejes cardinales se suelen sectorizar las partes o regiones internas del círculo-mándala. Así como las cúpulas de los templos están contenidas en el cuadrado formado por las paredes, en el mandala tradicional se suele hallar un círculo -símbolo del cosmos y la eternidad-, encerrado en un cuadrado -representación de lo terrenal, del mundo construido por el hombre-.
Por otra parte, la mayoría de las culturas posee configuraciones mandálicas, frecuentemente con intención espiritual: la mandorla (almendra) del arte cristiano medieval, ciertos laberintos en el pavimento de las iglesias góticas, los rosetones de vitral en las mismas iglesias... Los mandalas más clásicos representaban a Cristo en el centro y los cuatro evangelistas, o sus símbolos correspondientes, en los puntos cardinales (la misma concepción ya había sido usada por los egipcios: Horus en el centro, rodeado por sus cuatro hijos).
Es muy probable que esta universalidad de las figuras mandálicas se deba al hecho de que las formas concéntricas sugieren una idea de perfección (de equidistancia con respecto a un centro) y de que el perímetro del círculo evoque el eterno retorno de los ciclos de la naturaleza.
Esta universalidad de los mándalas hizo que el psiquiatra Carl Gustav Jung los privilegiara como expresiones probables de lo inconsciente colectivo. Para Jung, el centro del mándala figura al sí-mismo (Selbst), que el sujeto intenta lograr perfeccionar en el proceso de individuación.
El Sol, una flor o el ojo son mandalas en sí mismos. La naturaleza está llena de mandalas, te invitamos a que intentes descubrirlos.
Cuando nos sentimos enfermos, angustiados o nerviosos, en definitiva es siempre por la misma razón: nos alejamos demasiado de nuestra verdadera naturaleza, llegamos a la periferia del círculo y sentimos que debemos retornar nuevamente hacia el centro. El mandala nos enseña esto sin palabras.
Dentro de las múltiples técnicas de relajación orientales, se encuentra la de pintar mándalas, los cuales son publicados en libros parecidos a los de los libros de colorear de los niños, donde viene el mándala solo dibujado con líneas y el resto en blanco dispuesto para colorear. Esta técnica de relajación no requiere ninguna disciplina expresa, como puede serlo en otras, ya que quien está haciéndolo lo colorea según sus gustos estéticos e imaginativos. La pueden realizar personas de cualquier edad, siendo además que fortalece la creatividad.
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